Él bendecirá su pan y sus aguas
“25 Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.”
Éxodo 23: 25
El bendecirá su pan y sus aguas. Dios llena su vida, él es su Pastor, más que suficiente y el que provee para todas sus necesidades. Nuestro Dios es próspero y nosotros somos prósperos en él. Usted es próspero en él. En Cristo que es nuestra pascua tenemos la redención de la maldición financiera. Por eso estas cosas que son del antiguo pacto nos abren los ojos acerca de cosas que están relacionadas en el nuevo pacto. Siendo rico, se hizo pobre para que nosotros en su pobreza fuésemos enriquecidos. Él se despojó de todo lo que posee para empobrecerse en forma de hombre. Pero esto no quiere decir que Jesús era pobre, no se confunda. Jesús era Dios encarnado pero no caminó en la tierra como Dios, sino como un hombre que hacía la voluntad de su padre y que caminaba en su Palabra. Como tal era rico y nada le faltó estando sobre esta tierra.
De la misma manera puede vivir usted hoy. Aunque en el mundo haya maldiciones de pobreza, enfermedad, cosas malas no le pertenecen. Jesús sabía esto y caminó siempre en esa dirección.
Si Dios dice que por servirle, él bendecirá su pan y sus aguas, él lo hará. Usted sólo tiene que apropiarse de esa promesa y hacerla realidad en su vida haciendo lo que él le pide.
Fíjese el versículo 19 de Éxodo 23. Dice que: “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios.” Habla de traerle lo primero y recuerde también que siempre les decía que no tenían que presentarse ante él con las manos vacías. Estos son principios que tienen que estar aplicados en su vida hoy.
Dios bendice al dador alegre. Cada vez que usted cree a Dios y desea hacer su voluntad querrá darle lo que es de él. ¿Y qué le pertenece a Dios? Los diezmos. Sus manos siempre tienen que estar llenas. Si usted le da a Dios lo que le pertenece nunca tendrá falta de nada y sus manos siempre estarán llenas. Pero es usted el que tiene que disponer su corazón para dar. Hay muchas promesas al respecto pero se cumplirán siempre y cuando usted cumpla poniendo a Dios primero.
Dios mandó al pueblo a que nunca se presentasen delante de él con las manos vacía ¿Qué está haciendo hoy usted? Sus manos siempre tienen algo para dar. Recuerde que Dios le da semilla al que siembra. Si usted ya ha sembrado, tendrá cosecha.
Jehová es su Pastor y nada le faltará. Él es su proveedor. Él bendecirá su pan y sus aguas. Ya no diga más que no tiene nada. Usted es próspero en Dios y él le ha dado todo para que usted esté seguro y que nada le falte. Créale y tómelo. Y no olvide que el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Qué mejor que hacerlo en las manos de Dios. Él se lo devolverá multiplicado.
Oración: Padre, hoy me determino a obedecerte y a ser un sembrador generoso. Sé que recibiré todas las promesas que diste para aquellos que cumplen con tu Voluntad. Mi pan y mis aguas están bendecidos. En el nombre de Jesús, amén.

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