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Usted el pueblo de Dios

“14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.

Éxodo 12: 14 

Ahora el pueblo de Dios somos cada uno de nosotros.  Estamos marcados por Dios para vivir una vida gloriosa, bendita y bendecida pero también tenemos una protección sobrenatural sobre nuestra vida y en las generaciones que viene detrás de la nuestra.

Aunque el diablo quiera terminar con la iglesia, no va a logar absolutamente nada y cada vez habrá más creyentes en esta tierra, cada vez serán más fuertes, más sabios, más generosos, más poderosos, cada vez serán más llenos de la gloria de Dios.  

A donde quiera que se mueva la iglesia del Señor se establecerá algo firme, fructífero, que se va a multiplicar, que irá en crecimiento porque al fin la tierra se llenará del conocimiento de la gloria de Dios. 

No hay que asombrarse que en todo el mundo en este presente haya un pueblo como el judío que celebre las fiestas solemnes hasta el día de hoy y siguen celebrando la gran liberación que les dio el Señor de esa esclavitud.  Porque Dios lo estableció así.

Llevándolo al plano de nuestra vida hoy tenemos que celebrar, tenemos que gozarnos y agradecerle porque nos hizo libres de la esclavitud del pecado, libre del gobierno de Satanás, libre de las consecuencias y los resultados del pecado y de la muerte, hoy tenemos vida y la tenemos en abundancia.  Hoy Cristo vive en su vida interior. 

De la misma manera que ellos celebran la pascua, lo hijos de Dios celebramos al cordero de Dios que es el que nos permite pasar de muerte a vida, fue trasladado del reino de las tinieblas al reino del amado Hijo de Dios.  Nos liberó de la esclavitud del pecado para llevarnos a una libertad eterna. 

Agradezca al Padre porque el cordero de Dios que quita el pecado del mundo lo redimió con su sangre lo hizo libre para siempre perpetuamente, es para celebrarlo. 

Usted ahora es libre del pecado por la sangre de Jesús y es bueno que siempre tenga una actitud de agradecimiento para la obra redentora del Señor.  Así como en ese acontecimiento extraordinario la sangre fue puesta en los dinteles de las puertas y la muerte pasó de largo para ellos.  Para nosotros al aplicar la sangre de Jesús en nuestras vidas la muerte pasa de largo los pecados que lo distanciaba y lo alejaba de Dios y lo mantenía en muerte ahora está la vida de Dios y todo eso fue limpiado por el poder de la sangre de Jesús. 

No lleve cargas que el Señor ya llevó, El lo redimió de todo pecado y lo liberó de una vez y para siempre.  Lo que le ponía distancia con Dios y lo acercaba a un destino malo, eso fue redimido por el poder de la sangre de Jesús. 

Hay personas que aún ahora viniendo a Cristo, teniendo la vida de él, teniendo la palabra de Dios, todavía van arrastrando cosas del pasado, cuando ya el Señor lo redimió.  Lo que el enemigo hace es trabajar en su vida para tenerlo esclavizado con cosas negativas del pasado y mantener su vida frustrada.  Ya lo redimió de todas las cosas del pasado, lo ha hecho libre y la sangre lo ha limpiado.  Ahora no hay distanciamiento con Dios, su vida es una con el Padre porque El lo llevó al compañerismo con el Padre, El lo redimió de todo pecado, lo hizo libre y lo colocó en una posición de ser un hijo de Dios.  Usted forma parte del pueblo de Dios, no lo olvide. Dejes su vida pasada y reciba la redención.

Oración: padre, hoy recibo todos los beneficios de ser un hijo tuyo redimido. Ya no viviré esclavo del pasado. Soy libre y lo manifestaré, en el nombre de Jesús, amén.

 

Apóstol Juan Crudo

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