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Redimidos de toda maldición familiar

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.”
Gálatas 3:13

Dentro de la familia muchas veces se repite el mismo tipo de problemas por generaciones. Cada nuevo integrante se asocia a eso.  Ni piensan que eso lo pueden superar ni luchan por eso.  Pero el Señor dijo que el que lo oye y hace, edifica su vida sobre la roca.  Lo que edifica lo hace poderoso y fuerte para que lo que venga en contra no le haga daño.  Usted tiene que saber que Dios lo ha redimido de toda maldición, el Señor lo ha colocado en la posición de un hijo de Dios.  Él le revela con claridad la vida que tiene que vivir. Deje atrás como lo criaron y cómo pensaban de usted.  Ahora tiene que tener otra manera de pensar, debe pensar que lo mejor del cielo murió en la cruz para que usted tenga vida y para que la tenga en abundancia.

Él resucitó para que usted viva esa vida resucitada y tenga vida eterna.  El Padre lo ama y el que es nacido de Dios, el amor de Dios está en su vida. 

Tiene valor lo genético porque de diez generaciones después de la suya alguien puede tener el mismo color de ojos.  Pero no acepte lo malo.  Una vez fui a hacerme unos análisis, y el médico me llamó y me dijo que quería hablarme.  Me preguntó si yo tenía gente en mis antepasados que eran diabéticos.  Me acordé que mi abuela murió de eso pero primero le dije que no.  El médico siguió insistiendo y yo empecé a aflojar y le conté de mi abuela.  Él me dijo que de acuerdo a esos análisis tenía un avance del azúcar en la sangre.  Luego me dijo que íbamos a hacer otros análisis para ver cómo seguir con el tratamiento.  Ese médico no me vio el pelo nunca más en la vida.  Yo salí de ahí y dije: “Mi sangre está excelente y en Isaías 53 dice que en las llagas de Jesús fuimos curados” así que la vez siguiente que me hice análisis todo estaba correcto.  De ahí en adelante todos los análisis que me hice seguían todos normales.  ¿Para qué tenemos la Palabra?  No sólo yo declaré que Cristo me redimió de toda maldición de la enfermedad.  Yo lo oí, lo pensé y lo acepté para mi vida.  Acéptelo y va a dejar una herencia de buena salud.  Sus hijos van a vivir en niveles de grandeza, de gloria y de gran bendición porque lo que usted oye lo va haciendo, va cambiando toda su manera de pensar, va construyendo un estilo de vida y eso es influyente en el ambiente de la familia.

Recuerde: usted ya fue redimido de toda maldición familiar.

Oración: Padre, ahora sé que ninguna maldición generacional podrá afectar mi vida porque ya fui redimido. Soy libre y estoy destinado a un futuro de gloria. Gracias, en el nombre de Jesús, amén.

 

Apóstol Juan Crudo

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