HOME  

 

La confesión de fe es poderosa

“34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. 36 Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. 37 Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.”

1 Samuel 17:34-37

La confesión de fe es poderosa.  David sabía lo que funcionaba para él y lo confesaba porque lo creía. Usted tiene que permitir que la verdad le revele quién es Dios, quién es usted, cuál es el plan de Dios y lo que puede ser manifestado a través de su vida. David tenía un pacto con Dios y el poder de la fe se iba a manifestar por causa de que él sabía como funcionaban las cosas a su favor, ya él lo había probado.  En esta vida Dios quiere manifestarse a través de sus vida y que la Palabra y los principios le vayan revelando cómo funcionan las cosas y el poder de la fe lo habilitan para que eso funcione.  Sanará enfermos, bendecirá familiares, se abrirá caminos de prosperidad y va a establecer el reino de Dios en todo lugar. 

Fíjese que cuando Goliat miró a David le tuvo en poco por su parecer. Hablaba palabras pero no tenía fundamento sólo se acordaba de su historia y sus experiencias, pero David se apoyaba en Dios y en su palabra.

Puede haber un problema tremendamente grande en su vida, pero no se desanime, no se desaliente porque la palabra de Dios es la garantía que va a tener la victoria.  El poder de la fe a través de su vida va a canalizar todas esas promesas de Dios para su gloria. Todo lo que tenía David era una onda y cinco piedras lisas que había levantado del arroyo. Tomó la primera piedra y la puso en la onda con fe.  Si había algo de temor en su vida, lo reemplazó por la confianza que tenía en Dios. Revierta maldiciones en bendiciones, fracasos por victorias.

Cuando él confesaba que Dios lo había librado del oso y del león estaba apoyándose en esa confianza, que si Dios lo hizo una vez, lo iba a volver a hacer.  Todos van a saber que Dios vive en su vida, que la presencia de Dios está en su hogar que la palabra de Dios fluye a través de su vida por su confianza en Dios y su confesión de fe.  David usó la ley de la confesión para derrotar algún temor propio. Al declarar la Palabra eso remueve algún temor de su vida. David tuvo que quitar el temor que tenía todo el ejército y toda la nación con su confesión.  Use el poder de la fe en Dios porque esa es su garantía, la victoria es segura. Sólo tiene que declararlo y confesarlo. 

Oración: Padre, hoy declaro que nada ni nadie me podrá hacer frente porque te tengo a ti y a tu Palabra que es lo más poderoso. La Creo y la declaro con mi boca: soy un victorioso, soy un vencedor, no temeré al enemigo porque está vencido. Gracias por tu Palabra que es la Verdad, es eterna y nunca falla. En el nombre de Jesús, amén.

 

Apóstol Juan Crudo

Usted puede recibir diariamente los devocionales del Apóstol Juan Crudo en su casilla de correo electronico. Pídalos CLICK AQUÍ