Bendiciendo a otros
“22 Jehová habló a Moisés, diciendo: 23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: 24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. 27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.
Números 6:22-27
Usted es el que bendice y manifiesta el poder de la bendición haciendo que el poder de Dios intervenga. No sólo en sus hijos, sino en toda las familias y en los hijos espirituales también. Porque cuando usted habla la bendición Dios, él lo oye y entonces interviene. Es así como usted trabaja con Dios y Dios con usted.
Cuando va haciendo las cosas a la manera de Dios, está estableciendo una vida bendecida. La vida que Dios diseño para usted. Dios ha planeado que usted sea un representante y embajador de su reino.
La promesa del espíritu viene a ser las bendiciones de Abraham, y todas esas bendiciones que están en la palabra vienen para ser manifestadas en su vida y a través de su vida. Ahora nosotros como creyentes nacidos de nuevo no estamos más sujetos a la maldición. Jesucristo el ungido de Dios revirtió la maldición y abrió el camino de la bendición. Esa bendición que ahora está en usted tiene que trasmitírsela a otros.
En el tiempo de Moisés, Dios le enseñó cómo debían dar la bendición a otros. Pero les dijo que ellos debían poner su nombre por encima del de ellos. Dios siempre es primero. ¿Lo está poniendo primero? Porque esto es fundamental para que la bendición llegue a su vida.
Ahora le pregunto ¿Está disfrutando de las bendiciones de Dios? Me imagino que como hijo de Dios su respuesta será que sí. Pero si aún no las ha visto manifestadas en su vida lo animo a que a partir de este momento comience, primero, a conocer cuáles son las bendiciones que tiene disponibles. Luego, una vez que sea conocedor de lo que le pertenece, entonces podrá disfrutarlas.
Si usted ya está disfrutando de las bendiciones de Dios, ahora sí podrá y querrá compartirlas con sus seres queridos, con sus vecinos, con sus compañeros de trabajo, sus colegas, sus compañeros de estudio.
Dios dijo que de su boca tiene que salir la bendición. Pero primero tiene que tenerla en su vida.
Cada día bendiga a cuánta persona se le cruce en su camino y si alguna maldición es soltada en contra de su vida, sepa que no le llegará porque usted está bendecido. Y no sólo eso, sino que volverá al que envió. Reviértala con una bendición. Cuando reciba maldición, suelte bendición y no tema porque Dios dijo que nada que no sea bendición podrá tocarlo. El diablo está vencido. Créale a Dios.
Oración: Padre, gracias por bendecirme con toda bendición. Hoy quiero ser tu embajador llevando bendición a dondequiera que vaya. Soltaré tu Palabra a cada persona que se cruce en mi camino. En el nombre de Jesús, amén.

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